
El agua se condensa en una fina bruma, la vegetación verde oscura parece agitarse rezumante y vaporosa.

Villa balneario de
Cambo les Bains, junto al Nive –afluente del Adour-, una mañana apagada y con sirimiri. Parques y jardines, casas anchas y mansiones, hermosos árboles de gran porte, bosquecillos junto al río.

Sin duda hay mucho que ver, pero, como de costumbre, hay poco tiempo. La mansión del
poeta, está cerrada al mediodía.

En lo alto hay concurridos restaurantes, un mercado ambulante, una iglesia con estelas vascas a su alrededor, miradores con vistas sobre el Nive, que desciende merodeando entre una escolta de árboles frondosos.